El volumen plaquetario medio (MPV) indica el tamaño promedio de las plaquetas, lo que refleja la rapidez con la que la médula ósea las produce y su capacidad de reacción en el torrente sanguíneo. Las plaquetas más grandes son más jóvenes y más activas en la coagulación y la inflamación; las plaquetas más pequeñas son más viejas y, por lo general, son menos reactivas. Dado que las plaquetas se encuentran en la encrucijada entre la hemostasia, la señalización inmunológica y la salud vascular, el MPV ofrece una oportunidad para lograr un equilibrio corporal entre el sangrado y la coagulación. La mayoría de los laboratorios informan que el rango de referencia abarca aproximadamente desde los niveles altos de un solo dígito hasta los adolescentes más bajos, y la instrumentación es diferente. Para la mayoría de las personas, los valores que se encuentran en la mitad del rango de un laboratorio se consideran una zona estable de «baja reactividad». Cuando el MPV es bajo, con frecuencia refleja plaquetas más pequeñas y viejas y una producción reducida de médula ósea. Este patrón puede aparecer en casos de depresión de la médula ósea o en enfermedades de larga duración en las que la renovación es lenta. Por sí sola, rara vez causa síntomas, pero si se combina con un recuento bajo de plaquetas, pueden aparecer moretones con facilidad, hemorragias nasales o sangrado menstrual abundante. En niños y adultos, la interpretación depende del recuento de plaquetas y del hemograma correspondientes. Cuando el MPV es alto, las plaquetas son más grandes, más jóvenes y más reactivas, lo que indica un aumento de la renovación o la activación, lo que se observa en la recuperación después de la pérdida de sangre, la destrucción plaquetaria mediada por el sistema inmunitario, la inflamación aguda o el estrés metabólico. Si el recuento es bajo, el riesgo de hemorragia aumenta; si el recuento es normal o alto y hay otros factores de riesgo, el riesgo de coagulación puede aumentar. El MPV suele tener una tendencia al alza durante el embarazo a medida que aumenta el recambio, y los trastornos hipertensivos del embarazo pueden estar acompañados de valores marcadamente altos. Panorama general: el MPV complementa el recuento de plaquetas y los marcadores inflamatorios para mostrar si la médula es subproductora o si las plaquetas se están consumiendo o activando. Los valores extremos persistentes están relacionados con el riesgo cardiovascular y hemorrágico y merecen un contexto, teniendo en cuenta el hemograma completo y el cuadro clínico.