El colesterol LDL es el principal transportador que transporta el colesterol del hígado a los tejidos para la producción de hormonas y las membranas celulares. Cuando el LDL permanece elevado, las partículas se filtran en las paredes arteriales, provocan inflamación y acumulan placa, lo que provoca una aterosclerosis que pone en peligro el corazón, el cerebro, los riñones y las extremidades. Los laboratorios clasifican el LDL en niveles óptimos, casi óptimos, casi óptimos, casi altos y muy altos. El riesgo cardiovascular aumenta gradualmente en estas categorías, y los valores más protectores suelen situarse en los niveles más bajos. Los valores típicos reflejan un equilibrio entre la producción hepática y la depuración mediada por los receptores, y no provocan síntomas. Los valores muy bajos suelen indicar una depuración vigorosa o una producción reducida. Esto puede ser genético o estar relacionado con el hipertiroidismo, la mala absorción, una enfermedad grave o una inflamación marcada. La mayoría de las personas se sienten bien, pero si el LDL es extremadamente bajo debido a una mala absorción, la deficiencia de vitaminas liposolubles puede provocar fatiga, neuropatía o formación de moretones con facilidad. Durante el embarazo, un nivel inusualmente bajo de LDL se ha relacionado con un menor peso al nacer, aunque esto es poco frecuente. Un nivel alto de LDL refleja una producción hepática excesiva o una alteración del tratamiento hepático (como en la hipercolesterolemia familiar, el hipotiroidismo, el síndrome nefrótico o ciertos medicamentos). Con el tiempo, acelera el crecimiento de la placa y provoca angina, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y enfermedad arterial periférica; los xantomas tendinosos o el arco corneal pueden aparecer con niveles hereditarios muy altos. El riesgo aumenta después de la menopausia en las mujeres; en los hombres, la disfunción eréctil puede ser un signo de afectación vascular. En los niños y los adolescentes, un nivel marcadamente alto de LDL indica que se trata de un trastorno familiar. Panorama general: el LDL es una de las causas de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Se relaciona con la apoB, los triglicéridos, el HDL, la lipoproteína (a), el estado tiroideo, la función renal y la inflamación. Mantener el LDL en los niveles más bajos favorece la integridad vascular y un envejecimiento más saludable en todos los sistemas orgánicos.